El objetivo del proyecto era claro: dar un cuarto propio a cada integrante de la familia y renovar la casa por completo. Se construyó un tercer nivel desde cero y se tumbó la mayoría de los muros existentes, aunque se conservó la distribución original como punto de partida. Se cambió todo —pisos, carpintería, muebles, herrería, instalaciones hidráulicas y eléctricas, ventanería y acabados— y se actualizó la tecnología de la casa.
Cómo era la casa
Galería
Un exterior que aguanta el clima
El exterior se revistió por completo con losas de piedra en lugar de muro pintado. La razón es el clima: las lluvias ya no desgastan ni despintan la fachada y el mantenimiento se reduce al mínimo. La piedra se ve bien y aguanta el paso de los años.
En el acceso se colocó una jardinera de piedra y un árbol, que adelanta la vegetación que hay dentro de la casa. Cada material se eligió para que se viera bien y durara.
La sala a doble altura
Al agregar el nuevo nivel, la sala quedó a doble altura: el espacio abierto conecta las dos plantas y deja entrar la luz desde arriba. Un muro de mármol enmarca la televisión al fondo de la sala, y la escalera de peldaños de madera y herrería negra ordena las áreas comunes.
Junto a la sala está el estudio para trabajar desde casa: un escritorio de nogal a la medida, libreros integrados y una ventana con vista al jardín interior.
La terraza y los patios
La terraza con plafón de madera se pensó para las cenas con invitados: la mesa larga da al patio a través de ventanales corredizos de piso a techo, que al abrirse unen el comedor con el exterior.
Entre los muros de piedra, los patios meten vegetación a la casa —un olivo sobre grava, jardineras lineales— que filtra la luz y da a cada estancia una vista a las plantas sin perder privacidad.
El baño de visitas
Es el cuarto que ven los invitados, así que se trabajó como una pieza aparte: molduras en los muros, un mueble volado de listones y una cubierta de mármol claro con el lavabo de sobreponer.
La herrería va en dorado —el aro del espejo, la grifería, el toallero— y un colgante de vidrio ahumado baja a la altura del espejo. Entre la moldura y el latón el baño se siente acogedor y elegante: la idea era que sorprendiera al que entra.